En la vida hay que
sufrir;
en la vida hay que
luchar.
Nunca te debes rendir
si al final quieres
ganar.
Aunque la noche sea
oscura,
no has de desesperar,
pues una cosa es
segura:
el Sol volverá a
alumbrar.
Por más veces que te
caigas,
siempre te has de
levantar.
En tu empeño no
decaigas
si de verdad quieres
triunfar.
La Esperanza es el
motor
que nos mueve día a
día,
otorgándonos valor
y una pizca de
osadía.
Aunque tus fuerzas se
vayan
y te abandone la
suerte,
nunca tires la
toalla;
sino lucha hasta la
muerte.
Si la apatía te gana
y te sientes ya inerte,
recuerda que la
Esperanza
es lo último que se
pierde.
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