Los árboles son verdes igual que ayer,
cristales líquidos corren por los ríos,
los pajarillos cantan para el Sol ver,
juegan en el bosque alegres los críos.
El Sol nos mira; es su razón de ser,
abraza a la Tierra con sus brazos largos,
y yo triste y apenado no puedo ver
por culpa de mis sentimientos amargos.
Pero el mundo sigue igual…, igual que ayer.
No le importo nada a este mundo cruel,
y cuando yo acabe por desaparecer
las abejas seguirán aún dando miel.
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